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SILLA DE OFICINA
Sino se dispone de recursos suficientes (dinero) para vivir el trabajo es una obligación necesaria para sobrevivir. Esta afirmación para mí es una confirmación de que el trabajo es una condena asumida y requerida por la sociedad, es más, muchas personas piensan que incluso justifica al ser humano y es una condición que forma parte de nuestra naturaleza. Quizá por esta razón la mayoría de artistas aspiran a convertir sus obras en dinero que les permita vivir de su trabajo. Para mí el trabajo responde a la necesidad de obtener un salario que me permita sobrevivir, pero en mi caso ya no tiene sentido unir la creación de una obra que satisfaga la demanda de un determinado público, que me permitiera vivir de ella, con mi necesidad personal de comunicar algo concreto, en mi caso el NOARTE.
Hacer esto me obligaría a “embellecer” o deformar el NOARTE para convertirlo en cualquier cosa que agrade a cuanto más público mejor, desviando así mi intencionalidad original al crear el NOARTE, para convertirlo en un producto comercial más. En ese caso ya no tendría sentido el NOARTE para mí, pues perdería de vista la búsqueda de lo auténtico, la autenticidad en mis obras, y la reemplazaría por cosas agradables de ver y contar, cosas de moda y que convenzan a todo el público posible.
Hay artistas que creen que este discurso agradable al público es compatible con la consumación de la búsqueda del discurso propio del artista. En mi caso esto no es posible, pues la búsqueda de mi discurso artístico propio me ha llevado a romper con los condicionantes del Arte convencional, el principal de estos condicionantes es la aspiración de alcanzar el éxito y el reconocimiento. Esto ha provocado que mi obra sea no-convencional, quizá incluso anti-artística, que supone una ruptura con las estrictas normas que nos impone como modelo de perfección nuestra sociedad: trabajo, éxito, fama y reconocimiento. Fuera de este modelo, de éxito y reconocimiento, la comunicación se vuelve oscura e impracticable, pero renunciar o doblegar los principios del NOARTE para convertirlo en un producto comercial, que me permitiera vivir de él, implicaría para mí convertir mi obra en una profesión que no me satisface como artista, viviría entonces del Arte, pero (desde mi punto de vista) sin hacer nada auténtico en el Arte. Lo que sería equivalente a trabajar en cualquier otra cosa que me permitiera subsistir y dedicarme, al mismo tiempo, a realizar mis obras NOARTÍSTICAS de las que no espero recibir ninguna retribución económica, pero sí aspiro a que sean comprendidas.