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PROHIBIDO PENSAR
Esta sistematización de contenidos orientados a captar el interés de determinados grupos de público, cuanto más público mejor, provoca una reñida disputa por apropiarse de términos como el talento. Los medios de masas reconocen este talento en sus autores/as cuyas obras complacen a mayor cantidad de público. En cambio quienes no tenemos acceso a dichos medios denunciamos la carencia de talento en aquellas obras diseñadas para las masas, porque vemos en esas obras unos falsos significados, unos contenidos prefabricados a la medida de los gustos del público, una demanda qué además es modelada según los intereses de quienes dirigen los medios. Por eso quienes no satisfacen ese circuito aprecian una falta de talento, quizá porque relacionan el talento con la autenticidad, una autenticidad que cada artista sí puede percibir en su propia obra y que resulta muy difícil de comunicar fuera de los contenidos impuestos mediante la autoridad de los medios de masas.