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¿QUÉ SOY YO?
Esta obra y la anterior enlazan con el futuro distópico que pienso espera al ser humano que, incapaz de encontrar la fuente de su propia humanidad, terminará por convertirse en una mera suma de tareas realizables por cualquier máquina. En el libro “¿Ha muerto el Arte?” planteo las condiciones de este inevitable futuro que, desde mi punto de vista, nos aguarda y que representado en mi novela “Amanecer sintético”.
El reflejo que nos ofrece nuestra sociedad del ser humano es una mera suma de datos científicos y físicos, lo que no se puede confirmar experimentalmente y de forma empírica ha quedado fuera de la “realidad” válida. De este modo la réplica robótica y tecnológica del ser humano, como suma de esas tareas y datos experimentales, nos parecerá tan válida como el propio ser humano original, incluso mejor, simplemente porque no hemos sido capaces de convencernos científicamente de la existencia de nada más allá de esa suma racional de datos en la que hemos terminado por convertir nuestra realidad.
Es cierto que cualquier creencia metafísica o sobrenatural no es más que eso, una creencia que cada cual tiene y que nos ha sido inculcada en nuestra educación, por eso la ciencia moderna, que ha sustituído a las religiones y creencias, no puede contrastar ni confirmar empíricamente la existencia de aquellas creencias.
Por esta razón, el último reducto de resistencia humana ante la conversión en datos verificables de toda la realidad, y de nosotros/as mismos/as, es la consciencia humana donde reside en último elemento natural que aún escapa de esta síntesis de racionalización digital. Es esa consciencia el origen de la subjetividad, desde donde aún podemos testimoniar la autenticidad de las cosas, es el origen también de nuestras decisiones (intencionalidad), personalmente creo que es el último rasgo que nos diferencia a humanos de máquinas y además pienso que es la cualidad que con mayor esfuerzo se dedican, quienes dirigen los medios de masas, a eliminar de todos sus contenidos.
Por esta razón, porque creo que en la subjetividad y en la consciencia subyace la auténtica humanidad, observo que el mayor interés de nuestra sociedad es erradicar de sí misma esa humanidad, para convertirnos finalmente en máquinas, sino lo somos ya.