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No sé qué pintar para que leas lo que escribo
Para mí la comunicación es una paradoja que me conduce irremediablemente al nihilismo.
Si fuera alguien importante, alguien señalado por el dedo mágico de los medios (galerías, instituciones o editoriales) creerías las cosas que digo porque te las mostraría en esos lugares. En cambio, sino soy nadie, tengo la certeza de que tratas de comprender las ideas que te muestro por sí mismas, porque yo no soy nadie y no puedo transmitirles autoridad con mi nombre, pero en este caso prácticamente todos los medios me cierran las puertas, pues no soy una figura reconocida de su agrado ni alguien que les proporcione una rentabilidad adecuada.
Para mí la autenticidad que existe en las ideas propias se desvanece con el éxito y el reconocimiento, pues dicha autenticidad es sustituida por la autoridad del nombre del autor/a, en ese caso la idea queda desacreditada por la autoridad. Y en el caso anterior, el del autor/a sin reconocimiento, la idea se desvanece ante la incapacidad de ser comunicada.