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NUEVO PACK 3X1, 1 MÁQUINA DE CAFÉ, 1 MÁQUINA DE SNACKS, 1 OFFICE TOY
El pack viene con una máquina de café y otra de snacks para que el ritmo del Office Toy no decaiga en las intensas jornadas que tanto disfrutas contemplar.

OFFICE TOY es ideal para:
- Crear ambiente de trabajo en la oficina.
- Relleno de fondo para los vídeos corporativos de tu empresa.
- Tendrás un lugar al que dirigir esa cámara de seguridad ociosa.
- Alguien que siempre te dará la razón en todo.
- Horas y horas de actividad garantizada.

Disponible con todas estas opciones*:
- Indumentaria configurable acorde con el estilo de la oficina.
- Más de 200 ideas de fondo a elegir para que sus opiniones coincidan siempre con las tuyas.
- Más de 300 temas de escritorio con los que permanecer continuamente ocupado.
- Surtido de papeles impresos varios y utensilios de oficina para colocar sobre la mesa. *Silla no incluida.

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Esta es una de mis obras más comprometidas y activistas, también refleja con claridad mi preocupación por el futuro que nos aguarda.
El “Office Toy” representa a todas las profesiones que acabarán siendo realizadas por máquinas, todos/as terminaremos compitiendo en nuestra actividad laboral con máquinas que nos reemplazarán progresivamente en nuestro puesto de trabajo. La presencia humana se convertirá en un rasgo ”exótico”, quizá decorativo, dentro de la línea de producción de las fábricas en las que se terminarán convirtiendo todas las empresas.
El Arte es una curiosa excepción, parte del mismo ha encontrado refugio en un tipo de artesanía, en la representación mimética de la realidad, emulando así la tarea de máquinas (cámara fotográfica e impresora). Eso no sucede en el resto de actividades laborales, cuando una tarea puede ser realizada por una máquina el ser humano es inmediatamente sustituido según las leyes de rentabilidad económica y productividad. En el Arte continúa quedando un reducto dedicado a la artesanía porque ciertos mecenas del Arte actual aprecian la dedicación manual a una tarea que perfectamente puede desempeñar una máquina, pero la máquina no se admiraría del poder que tiene esa élite de decidir a qué tenemos que dedicar nuestra vida. Es esa élite la que decide a qué nos tenemos que dedicar los/as “Office Toys” y este modelo de sociedad que tenemos. Por esa razón supongo que será un criterio meramente estético el que decida (esa élite lo hará, supongo) si deben haber más o menos personas "trabajando" en tu oficina cuando llegue el día que todos/as los oficios sean desempeñados por máquinas. ¿Comprarán entonces las máquinas los productos que ellas mismas fabrican?. ¿Compraremos seres humanos para decorar los puestos de trabajo que desempeñarán las máquinas?.
“Office Toy” es una metáfora de ese deleite que te produce contemplar el esfuerzo reflejado en una obra. Esfuerzo innecesario porque seguramente podría haberla realizado una máquina. ¿Por qué no nos enseñan de una vez a apreciar otros valores netamente humanos que no sean tareas que pueden realizar máquinas?. ¿Estamos condenados/as a desaparecer, reemplazados/as por máquinas, porque no somos capaces de encontrar nada humano en lo que hacemos, más allá de una manualidad?.

SILLA DE OFICINA
Sino se dispone de recursos suficientes (dinero) para vivir el trabajo es una obligación necesaria para sobrevivir. Esta afirmación para mí es una confirmación de que el trabajo es una condena asumida y requerida por la sociedad, es más, muchas personas piensan que incluso justifica al ser humano y es una condición que forma parte de nuestra naturaleza. Quizá por esta razón la mayoría de artistas aspiran a convertir sus obras en dinero que les permita vivir de su trabajo. Para mí el trabajo responde a la necesidad de obtener un salario que me permita sobrevivir, pero en mi caso ya no tiene sentido unir la creación de una obra que satisfaga la demanda de un determinado público, que me permitiera vivir de ella, con mi necesidad personal de comunicar algo concreto, en mi caso el NOARTE.
Hacer esto me obligaría a “embellecer” o deformar el NOARTE para convertirlo en cualquier cosa que agrade a cuanto más público mejor, desviando así mi intencionalidad original al crear el NOARTE, para convertirlo en un producto comercial más. En ese caso ya no tendría sentido el NOARTE para mí, pues perdería de vista la búsqueda de lo auténtico, la autenticidad en mis obras, y la reemplazaría por cosas agradables de ver y contar, cosas de moda y que convenzan a todo el público posible.
Hay artistas que creen que este discurso agradable al público es compatible con la consumación de la búsqueda del discurso propio del artista. En mi caso esto no es posible, pues la búsqueda de mi discurso artístico propio me ha llevado a romper con los condicionantes del Arte convencional, el principal de estos condicionantes es la aspiración de alcanzar el éxito y el reconocimiento. Esto ha provocado que mi obra sea no-convencional, quizá incluso anti-artística, que supone una ruptura con las estrictas normas que nos impone como modelo de perfección nuestra sociedad: trabajo, éxito, fama y reconocimiento. Fuera de este modelo, de éxito y reconocimiento, la comunicación se vuelve oscura e impracticable, pero renunciar o doblegar los principios del NOARTE para convertirlo en un producto comercial, que me permitiera vivir de él, implicaría para mí convertir mi obra en una profesión que no me satisface como artista, viviría entonces del Arte, pero (desde mi punto de vista) sin hacer nada auténtico en el Arte.
En cambio, si tengo cualquier otro oficio que me permita subsistir podría dedicarme, al mismo tiempo, a realizar obras artísticas con los conceptos que deseo realmente comunicar, en mi caso obras NOARTÍSTICAS (de las que no espero recibir ninguna retribución económica, pero sí aspiro a que sean comprendidas) que no serían consideradas artísticas por el mundo del Arte ya que mi oficio no sería el de artista, pues no me dedicaría profesionalmente a ganarme la vida con el Arte, condición indispensable para ser considerado/a artista. Por eso el NOARTE es una paradoja para el mundo artístico y a su vez el Arte, por su sumisión a los intereses comerciales artísticos, yo considero, no permite el librepensamiento como condición indispensable para reconocer la autenticidad de las obras NOARTÍSTICAS.

HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE
Desde que la tecnología ha irrumpido en el mundo del Arte éste no ha hecho otra cosa que convertir a los/as artistas en artesanos/as cuya ocupación es proveer de objetos con los que distinguirse la élite social y económica.
Cuando la fotografía apareció la pintura realista debió haber desaparecido, pues desde entonces carece de sentido imitar la realidad cuando una máquina puede hacerlo perfectamente. En vez de replantearse los objetivos del Arte lo que sucedió es que la élite económica de la época decidió recompensar la labor artesanal de replicar las fotografías en pinturas y así de nuevo el Arte volvió a alimentarse a sí mismo (el Arte por el Arte) y a resucitar la labor del artista como artesano/a.
Como logro supremo del Arte parece que esa élite económica ha aceptado el juego gestual del impresionismo y otras técnicas que “deforman” la realidad como si se observara a través de un prisma, lo que hoy día hacen los filtros de Photoshop.
Pero eso queda aún muy lejos de la tarea conceptual pendiente para el Arte de explorar su auténtica utilidad hoy día, y su razón de ser, como medio de comunicación horizontal.
Propósito que no interesa satisfacer a las élites económicas y sociales que deciden qué es el Arte, pues eso implicaría a la masa disponer de una nueva serie de herramientas de conocimiento de su realidad que a esa élite social simplemente no le interesa que sea de libre disposición..

EMPLEADO DEL MES
.. en consecuencia el/la artista se ha convertido hoy día en un/a artesano/a funcionario/a de las instituciones artísticas de nuestro país, sujetos/as a los intereses urbanísticos, territoriales o económicos de quienes gobiernan dichas instituciones.
Es por tanto el artista un/a obrero/a especializado/a, cuyo trabajo es valorado y remunerado según su esfuerzo artesanal o la adecuación a los fines de los intereses de las instituciones artísticas.
Los/as artistas como productores de espectáculos y objetos que atraigan el interés de las masas aún no hemos sido del todo reemplazados/as por máquinas, aunque progresivamente esto irá sucediendo cuando la industria del espectáculo del Arte se alimente exclusivamente de los productos de la inteligencia artificial y de esta manera los medios de comunicación serán aún más impermeables (ya lo son) a los contenidos alternativos, o que impliquen reflexión, de lo que ya son.
Sucederá que los medios de comunicación sólo estarán ocupados por máquinas y nuestra única posibilidad de comunicar estará condenada a ser filtrada por los temas y protocolos autorizados por dichas máquinas.
Esto ya está sucediendo y podemos verlo en la sistematización y programación de contenidos para sectores de público (como se denomina en publicidad “público objetivo”) cuyos gustos y preferencias son los que determinan los contenidos y no hay lugar para ningún tipo de contenido alternativo fuera de estas preferencias de mercado.

PROHIBIDO PENSAR
Esta sistematización de contenidos orientados a captar el interés de determinados grupos de público, cuanto más público mejor, provoca una reñida disputa por apropiarse de términos como el talento. Los medios de masas reconocen este talento en sus autores/as cuyas obras complacen a mayor cantidad de público. En cambio quienes no tenemos acceso a dichos medios denunciamos la carencia de talento en aquellas obras diseñadas para las masas, porque vemos en esas obras unos falsos significados, unos contenidos prefabricados a la medida de los gustos del público, una demanda qué además es modelada según los intereses de quienes dirigen los medios. Por eso quienes no satisfacen ese circuito aprecian una falta de talento, quizá porque relacionan el talento con la autenticidad, una autenticidad que cada artista sí puede percibir en su propia obra y que resulta muy difícil de comunicar fuera de los contenidos impuestos mediante la autoridad de los medios de masas.

MIRADAS DE OFICINA
Mi lugar de trabajo se ha convertido en un “Gran Hermano”, todo está monitorizado y grabado: mi presencia, mis movimientos, mi trabajo en el ordenador, mis paseos… TODO. Cuando llego a casa es lo mismo, las webs, los emails, toda mi actividad en internet es registrada por buscadores, redes sociales y servidores.
Todo lo que hago en todo momento está siendo registrado y controlado, pero aún así casi nadie me conoce. Lo que realmente deseo comunicar me cuesta un esfuerzo inmenso conseguir que alcance siquiera a unas pocas personas a quienes les podría interesar lo que relato con el nombre de k-ant.
En cambio, toda esa gran cantidad de información, mi trabajo, mi actividad, mi presencia física, parece que es lo único que interesa a esa supuesta megared de información, todo lo que para mí es anecdótico y accidental, lo irrelevante para mí, eso no soy YO realmente, pues la sociedad parece que espera de nosotros/as recibir sólo la imagen del lugar social en el que nos ha tocado vivir, pero me pone todas las trabas posibles para comunicar lo que realmente pienso tanto de mí como de la propia sociedad.
Esa imagen propia, el auténtico YO, no es lo que se espera de nosotros/as, sino esa otra imagen formada por anécdotas y la rutina preestablecida de lo cotidiano correspondiente al lugar social en el que nos ha tocado vivir, y por supuesto, la anécdota irrelevante de nuestra presencia.

CONSUMIBLE DE OFICINA
Todas las profesiones serán ocupadas por máquinas. Funcionarios, oficinistas, operarios de fábrica, artistas, sino te ha sucedido aún pronto lo verás. En el trabajo somos valorados según nuestra productividad, nuestro rendimiento es medido y cuantificado, pero en cualquier caso las máquinas nos aventajan en eficiencia. El Arte ha encontrado su refugio en la artesanía porque las élites económicas y sociales han decidido recompensar así el trabajo manual, sólo les ha interesado reconocer la humanidad en la mera realización de actividades manuales. No somos capaces de reconocer contenidos netamente humanos por su intencionalidad, pues los contenidos se reducen a significados inventados y el papel del artista se limita a tratar de convencer al público de esos significados. Todo lo que nos llega a través de los medios de comunicación ha sido interpretado intencionadamente, no hay lugar para la puesta en común de interpretaciones libres, pues no hemos sido educados/as como libre pensadores/as, sino qué nuestro pensamiento está condicionado por los intereses de quienes dirigen los medios.

PONGA SU VIDA EN UNA CAJA Y MARCHESE
El miedo es el motor de este sistema. Miedo a perder nuestro trabajo y perder nuestro sustento, miedo a quedarnos fuera del sistema o ser rechazados/as por el mismo. Ese miedo es el qué otorga todo su poder y la autoridad a quienes dirigen los medios de comunicación de masas. El miedo a quedarnos fuera de ese sistema hace que reconozcamos como ciertos y auténticos los contenidos que nos proporcionan estos medios de masas. Somos incapaces de reconocer por nosotros/as mismos/as la autenticidad en estos contenidos, hacer esto implicaría vivir en una constante incertidumbre sólo resuelta por la lógica de nuestra propia subjetividad (el pensamiento). En vez de esto preferimos la certeza que nos proporciona todo lo procedente de la autoridad, sea realmente cierto o no, asumimos así la “realidad” comúnmente aceptada (creencia común), preferida antes que aquella otra “realidad” que parte de la lógica de nuestra subjetividad (autenticidad=pensamiento propio) y que es siempre sometida al ámbito de la marginalidad, o es incapaz de ser comunicada, cuando no se corresponde con los intereses de quienes dirigen los medios de masas.

BIT MARILYN (DE WARHOL)
Warhol quería ser una máquina y el futuro parece que nos depara ese destino a todos/as. Nuestra entregada fascinación por los objetos de todo tipo (artísticos o de consumo) está consiguiendo que nosotros/as y nuestras vidas se conviertan también en objetos, en el logro de metas que nos conducen al éxito encontramos nuestra realización personal.
Se nos exige alcanzar tantas metas materiales, tantos objetos socialmente deseables, que hemos perdido de vista quienes somos realmente y por qué hacemos las cosas que hacemos. Hemos terminado por aceptar que hacemos esas cosas para conseguir el éxito y las metas que nos propone la sociedad. Pero, ¿dónde estoy yo en todo este plan?, ¿qué pinto yo aquí?.
En mi novela “Amanecer sintético” os propongo una reflexión sobre un futuro que ha terminado por conseguir la perfección del cuerpo y la inmortalidad, pero a cambio ¿qué quedará del ser humano que fuimos (si es que alguna vez logramos entender en qué consiste ser humanos)?

¿QUÉ SOY YO?
Esta obra y la anterior enlazan con el futuro distópico que pienso espera al ser humano que, incapaz de encontrar la fuente de su propia humanidad, terminará por convertirse en una mera suma de tareas realizables por cualquier máquina. En el libro “¿Ha muerto el Arte?” planteo las condiciones de este inevitable futuro que, desde mi punto de vista, nos aguarda y que representado en mi novela “Amanecer sintético” (puedes descargarla en www.k-ant.me).
El reflejo que nos ofrece nuestra sociedad del ser humano es una mera suma de datos científicos y físicos, lo que no se puede confirmar experimentalmente y de forma empírica ha quedado fuera de la “realidad” válida. De este modo la réplica robótica y tecnológica del ser humano, como suma de esas tareas y datos experimentales, nos parecerá tan válida como el propio ser humano original, incluso mejor, simplemente porque no hemos sido capaces de convencernos científicamente de la existencia de nada más allá de esa suma racional de datos en la que hemos terminado por convertir nuestra realidad.
Es cierto que cualquier creencia metafísica o sobrenatural no es más que eso, una creencia que cada cual tiene y que nos ha sido inculcada en nuestra educación, por eso la ciencia moderna, que ha sustituído a las religiones y creencias, no puede contrastar ni confirmar empíricamente la existencia de aquellas creencias.
Por esta razón, el último reducto de resistencia humana ante la conversión en datos verificables de toda la realidad, y de nosotros/as mismos/as, es la consciencia humana donde reside en último elemento natural que aún escapa de esta síntesis de racionalización digital. Es esa consciencia el origen de la subjetividad, desde donde aún podemos testimoniar la autenticidad de las cosas, es el origen también de nuestras decisiones (intencionalidad), personalmente creo que es el último rasgo que nos diferencia a humanos de máquinas y además pienso que es la cualidad que con mayor esfuerzo se dedican, quienes dirigen los medios de masas, a eliminar de todos sus contenidos.
Por esta razón, porque creo que en la subjetividad y en la consciencia subyace la auténtica humanidad, observo que el mayor interés de nuestra sociedad es erradicar de sí misma esa humanidad, para convertirnos finalmente en máquinas, sino lo somos ya.